sábado, 1 de julio de 2017

Festejar para sobrevivir


Festejar para sobrevivir decía la Vela Puerca y me sentía identificado en un sentimiento de nostalgia que se convirtió en victoria, en esas que aparecen sin que te des cuenta, esas de las cuales te tienen que avisar que ya ganaste y te tenés que frenar un poco para levantar la cabeza y mirar a quién le das el pase, sólo para contemplar lo que lograste que no es poco pero a vos te parece insuficiente.

¿Te preguntás Sobrevivir a qué?  Al sonido del Gigante que se disipaba a tantos kilómetros al noreste, a la fuerza que te daba la Y cuando decías Canaya cuando la LL era más popular. A la posición de las franjas de dos colores en una pared cualquiera, a la duda de si esa remera la usa porque le gusta o porque la siente, cuando lo vite a ese pibe caminar por la costanera.

Ahora tantos años después seguís festejando pero ya no para sobrevivir sino para trascender. Porque te la bancaste y conquistaste, ganaste tu lugar y la hiciste tuya. Hiciste esa Patria que es  donde uno quiere echar raíces y a partir de ahí desarrollarse. Pero no sólo lograste eso sino que también dejaste descendientes, trabajaste y educaste. Evangelizaste en cada esquina hasta ganarte el puerto y cruzaste no sólo el Paraná sino también navegaste el río Negro y ya no había monte ni impenetrable que te parara.

Llegaron como los cuatro goles del descanso eterno, desde los cuatro puntos cardinales para seguir cantando cuando creías que nadie te escuchaba para hacerla llegar más lejos. Ahora toda una región toma la posta y ves a niños llevar banderas auriazules que todavía nunca las hicieron flamear mientras caminaban por avenida Avellaneda rumbo al Gigante y te das cuenta todo lo que te falta por hacer por tu gente ya no querés tener Filiales en cada pueblo, ahora querés una familia centralista en cada litoraleño.

Y el NEA tratará de sobrevivirnos  mientras festejamos.   

Mariano Frigini