martes, 16 de mayo de 2017

Vuela Marco Vuela



- ¿Vos sos cabalero? – Sólo creo en San Guchito y en el Técnico de Central, que pavada me decís…  - Pero la semana previa al clásico te diste cuenta lo que pasó, porque algo pasó, no me lo podés negar…  - Bueno, veníamos de perder 2 a 1 y jugamos bien, aunque nos quedamos con bronca. – No, olvídate. No es eso. Vos sabés bien que estábamos bien pilas, empezamos a programar una buena juntada como siempre, parrilla, bombo todo las cosas raras comenzaron a aparecer…  - Y sí, tenés razón. Te reconozco que ya era viernes y estaba metido en un quilombo bárbaro. Yo la verdad no creo ni en el Destino, no soporto concebir una fuerza en este universo que pueda regir mi vida como si fuera una marioneta, pero tal vez es como dice mi jermu <  Si hay algo que tiene que pasar… va a pasar, es al pedo…>  - ¡Y claro! Escuchame una cosita, un montón de pibes andaban con historias complicadas, había uno que se estaba por divorciar a otro lo rajaron de la casa, el mismo Santi tenía que viajar a Paraguay ese fin de semana…, a Fabián le cambiaron la guardia para que la cubra en la hora del partido y para variar se anunciaba tormenta para esa fecha, déjate de joder…

- ¿Pero cómo salió todo tan bien? ¿Cábala? – No sé. Recordemos un poco. Hubo gente que el mismo sábado, solucionaron todos sus problemas o de repente ya no eran tan importantes. A Mariano le dijeron el viernes que no trabaje ese domingo, estaba a pata con toda la comida para el asado y le aparecieron tres autos para llevarlo. A Santi la aduana no lo dejó cruzar por que se olvidó el DNI de su pibe, al otro le ofrecieron una casa, al que se quedó sin guita salto uno que lo ayudo y llegó, salió el puto sol… ¿Te estás dando cuenta? – Tengamos en presente que todos sabíamos que la íbamos a pasar bien. – El tema que lo raro no termina ahí… A mí me dijeron que nunca perdimos un Clásico comiendo un asado en el quincho de Hierros Líder.  –Sin ir más lejos Ariel me contó que siempre ganamos cuando él miró un partido al lado del Loro Gaitán y lo tenía que llevar sí o sí  a la juntada. – Apa! Que detalle, fijate que el gol del Pachi si bien fue muy parecido al de Niell, donde el Lalo Delgado pasa entre dos y le da el pase, acá Camacho se la brinda con un taco entre dos jugadores, en definitiva lo termina haciendo un volante como era él. ¡¿Y Que me contás del gol de Marquito?!  - Dejando de lado la gran “Viejo Casale”  de la cábala de Ariel, debo reconocer que Dani me mostró la foto de su tradicional gualicho que hizo antes de salir de su casa, donde arma esa cruz de sal con dos velas encendidas frente a la foto de la palomita de Poy.


–¡Esto asusta! ¡Todos compararon ese gol con el de Aldo! ¡Pareciera que el mismo Negro Gonzalez se lo hubiera puesto en la cabeza!  – Sí, a lado mío estaba el Loro que me decía <  Marco no podría ver la pelota llegar, pero sabía que debía tirarse antes para poder interceptarla >   - No fue adivino, es entrenamiento, jugada preparada con un toque de  suerte, pero justo ese momento… contra los Pechos… y con su abuelo recientemente en la tercer bandeja… 


- Jajaja, que loco esto y vos no sabías pero  al asador se le estaba dificultando por todo lo que tenía que cocinar cuando apareció Fabián con la 9 original, cazó un delantal diciendo <  Por suerte mi jefe me aviso que cubra la guardia de la noche recién, en qué te puedo ayudar Friyi >  Entre los dos parecían El Chelito y Figueroa en sus buenos tiempos con la parrilla.  – Que te parece con lo que morfamos antes del partido… encima terminó el segundo tiempo y trajeron a la mesa el postre: un lechoncito bien dorado… como si ya no hubiera llenado con verle la cara a tantos pingüinos Jajaja.  – Me parece algo místico lo que ocurrió ese día porque si le tenemos que sumar el pase largo del Loncho al Chaco Herrera para el tercer gol, es idéntico al de Nery para Ruben,  en la última vez que le ganamos.  – Mirá, no sé si tiene algo que ver con los gualichos o con la obra divina pero de lo que estoy seguro es que juntarnos con la Filial a comer un asado y ver a nuestro querido Central nos hace bien, nos da suerte si querés y me parece que hablo por todos al decirte que ese momento no se traiciona. Porque hacer lo posible para verlo feliz al tipo que tengo al lado mío, abrazado y cantando por esto colores no tiene precio.  – Pienso lo mismo, y creo que la cábala somos nosotros…

Por Mariano Frigini