martes, 21 de febrero de 2017

Profeta en su tierra

En el Nuevo Testamento, cuando Jesús dijo que "el profeta no tiene honra en su propia tierra", desconocía claramente lo que podía generar un hincha de Central que veía en persona a su jugador favorito.
 _ ¡Che cámbiame el turno que éste fin de semana voy a ver al amor de mi vida después de tanto tiempo! Ese sábado te juro que hasta me perfumé, no se para qué pero estaba nervioso como cuando toqué mi primera teta. Alisté a mi pibe, con tres años y al fin le quedaba a su medida la camiseta que le regaló su tío cuando nació. Agarré su pequeña mochila con lo indispensable, la mamadera, un paquete de Chocolinas y nos fuimos en bondi al centro.
Esperamos una hora fuera del hotel Amerian de Resistencia hasta que bajen al lobby los jugadores y pasamos el rato charlando con un fotógrafo del diario La Capital, me dijo que ya tendrían que estar abajo porque iban a ir hasta la plaza 25 de mayo para un trote liviano. Me pareció extraño ya que el sábado a la tardecita era un loquero de gente y se iban a llevar a todos por delante.
Él me hizo una seña para mostrarme que ahí estaba el Chucky Medina, no le digas así que no le gusta. Y para tener su atención entre el grupo de periodistas, lo llamé como le decían en el barrio que lo vio crecer.
_ ¡Pelado! ¡Pela! Se dio vuelta y ya lo tenía a sus pies a mi hijo que le pedía upa.
_ ¡Hola Pelado yo soy cuñado de los hermanos Cabral de Villa Don Enrique, te mandan saludos!
_Uh! Jajaja, se reía recordando con picardía. Mandale un abrazo. ¿Dos bosteros y uno del rojo te conseguiste de cuñados?
_Y bueno. La familia no se elige pero se ponen juntos con su sobrino a verte jugar en la tele. Él es Tate y fana tuyo. Mañana no me lo dejan llevar a la cancha pero te va a seguir seguro desde casa. Alzalo que te saco una foto.



_ ¡Sí, dale! Que remerita Tate!  Todos alrededor se emocionaban por la simpatía del momento.
Al otro día estaba en plena convulsión, saltando en las gradas de la cancha de Huracán Corrientes, cuando recibo una llama al celular de mi viejo que vive en Rosario, diciéndome que su nieto estaba en la portada del diario Ovación y se leía “Profeta en su tierra. Medina abraza a un chiquito con la camiseta canalla”.



El gol del Chalo Castillejos completó un domingo perfecto, sin embargo me pesaba la distancia y la incertidumbre de volver a ver a mi equipo jugar pero me quedaba el consuelo que quizás ese abrazo provocó la pasión con la que grita cada gol mi hijo y eso Jesús… eso, solo lo pueden hacer los profetas.


Por Mariano Frigini