martes, 21 de febrero de 2017

Canaya Paranoico




Me fui hasta Resistencia y estaba más paranoico que los ratones. Llegué al recital con la Canaya puesta y ella hacía rock sin que me moviera, las luces del escenario la hacían brillar, realmente se destacaba. Hubo alguien que lo notó y se acercó, tenía un yeso en el brazo y me mostró el escudo de Central dibujado él, no lo dude y nos abrazamos. 
Era Santiago, chaqueño y la primera generación de su familia en tener sangre auriazul en la zona. Yo le conté que por laburo me vine a Corrientes hace 4 años y otras cosas, uno se siente especial viste, cuando encontrás a un hermano de pasiones por más que no lo conozcas. Luego de charlar mucho nos despedimos y no nos volvimos a ver.Podes creer que el tipo fue averiguando y como le había dicho que vendía productos de limpieza al por mayor, preguntó un día en el supermercado Zorzon, clientes de su padre que les proveía aceites, quién les traía la lavandina. Le respondieron que se llama Ariel y es Canaya como él.
A los pocos días Santi me llamó para ir a Paraguay a ver a Central por la Libertadores. Y a partir de ahí comenzó un viaje paranoico que todavía no termina y quisiera que esto dure para siempre... Pero eso ya es otro
cuento...



Por Mariano Frigini